Consejos para alquilar en Punta del Este

El alquiler temporal es una conveniente alternativa de alojamiento en Punta del Este, sobre todo cuando se planean estadías largas. El mercado inmobiliario del balneario ofrece diversidad de opciones, tanto por el tipo de inmueble (chalets, departamentos, chacras) como por la zona (Portezuelo, Punta Ballena, Pinares, la Península, La Barra, barrios residenciales). Desde casas de campo con capacidad para varias familias hasta pequeñas cabañas para parejas, en Punta del Este todos los turistas encuentran alquileres a su medida.

Las propiedades en alquiler en Punta del Este se caracterizan por su alto confort, pero el rango de precios es amplio, con propuestas de lujo para quienes no escatiman y ofertas más asequibles.

¿Cuándo alquilar en Punta del Este?

La temporada de verano (fines de diciembre, enero y febrero) es el periodo con mayor demanda de alojamiento, con la consecuente suba de precios. Durante las Fiestas de Fin de Año y la primera quincena de enero (el pico de temporada en Punta del Este), la ocupación de camas suele ser total y no es sencillo encontrar hospedaje de último momento. Quienes planean ir en estas fechas, deben reservar el alquiler con anticipación. La mayoría de quienes tienen pensado alquilar en verano empiezan a buscar propiedades en agosto o setiembre.

Durante los meses de verano, por lo general, solo se puede alquilar por el mes entero o por quincena. En cambio, durante la temporada baja es posible alquilar viviendas por una semana o un fin de semana con precios por día, considerablemente más bajos que en la temporada alta.

Consejos a tener en cuenta para alquilar en Punta del Este:

Las inmobiliarias encarecen hasta un 30% el precio del alquiler ya que tanto el propietario como el inquilino deben pagar comisión más IVA. El trato directo con el propietario permite acceder a alquileres más económicos. Cada vez más propietarios difunden sus ofertas directamente a través de Internet, una herramienta que permite al inquilino buscar la propiedad perfecta para sus necesidades.

– Cuando el alquiler se realiza directamente con el propietario también es fundamental efectuar un contrato por escrito y establecer un inventario de la propiedad. Mientras la propiedad está siendo habitada, el propietario no puede mostrarla a otros interesados, aunque esto también podría negociarse en los términos del contrato.

– Es importante definir de antemano el número de personas que se alojarán. Algunos propietarios presentan restricciones respecto a alquilar la vivienda a grupos que excedan la capacidad de alojamiento, a grupos de jóvenes o a familias con muchos niños.

– Por concepto de reserva, se suele pedir una seña del 10% del monto total, aunque la cifra puede variar. El total del alquiler se abona al tomar posesión de la propiedad. También hay que tener en cuenta el depósito de garantía, que equivale al 20% del monto del contrato, y que se usa para cubrir gastos de luz, electricidad, agua corriente, roturas (entre otros). En caso de que quede todo cubierto, el saldo se devuelve al final de la estadía.

– Al firmar el contrato, se debe establecer qué gastos se incluyen en el total del precio. Algunos alquileres incluyen servicio de limpieza, Internet, jardinería, aparcamiento (entre otros), pero es fundamental conocer esta información con anterioridad para evitar cargos extra no estipulados.

– En caso de alquilar una propiedad en un complejo con servicios comunes como barbacoa o piscina, es conveniente definir las condiciones de uso como horarios, invitados y costos adicionales. También es necesario conocer las políticas de la propiedad o edificio, como si aceptan mascotas.

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